Museo de los Pueblos Leoneses
Museo etnográfico que recoge la cultura material y el patrimonio inmaterial de los pueblos de León.
Museo de los Pueblos Leoneses
El Museo de los Pueblos Leoneses es el centro encargado de custodiar, analizar y difundir la cultura tradicional de todas las comarcas leonesas. Gestionado por el Instituto Leonés de Cultura de la Diputación Provincial, forma parte del ICOM (International Council of Museums), organismo propio de la UNESCO, y del Sistema de Museos de Castilla y León. Desde 2008, año de inauguración de su actual y monumental sede ubicada en la villa jacobea de Mansilla de las Mulas, el museo ha venido desarrollando una notable tarea de conservación, investigación y divulgación del patrimonio etnográfico a través de la cultura material, las tradiciones y la identidad de las gentes leonesas, siempre en relación con el territorio, con el paisaje cultural y con las vivencias cotidianas de las mismas. En 2021 cambió su denominación inicial de Museo Etnográfico Provincial de León por la de Museo de los Pueblos Leoneses.
El proyecto de conseguir un espacio museístico que reuniese y contextualizase la gran riqueza etnográfica de León -uno de los territorios más valiosos y variados del país en lo referente a este aspecto de la cultura- cuenta con una historia larga y no exenta de dificultades. Y es que hay que remontarse a los años finales del siglo XIX, y a los primeros del XX, para saber que fue entonces cuando algunos miembros de la Comisión Provincial de Monumentos, como Miguel Bravo Guardida (jefe de la Sección de Primera Enseñanza y destacado exponente del ‘leonesismo cultural’ de esa época), comenzaron a proponer la creación de un Museo Leonés de Antropología y Etnografía.
Después de múltiples tentativas de conformar un espacio museístico de tales características durante buena parte del siglo XX, esa aspiración no se hizo realidad hasta que el industrial y banquero Ildefonso Fierro financiase, en 1968, la construcción de un edificio que se pretendía fuera museo, biblioteca y archivo histórico a un tiempo: el Palacio del Arte y la Cultura Leonesas. Se trata del más adelante conocido popularmente como Edificio Fierro, ubicado en la calle Puerta de la Reina de la capital y que hoy constituye la sede del ILC. En diferentes estancias de ese inmueble fue donde, hasta 2008, se expusieron buena parte de las diversas colecciones con material etnográfico atesoradas por la Diputación, más en calidad de ‘almacén visitable’ que de auténtico museo.
Una vez tomada la decisión, por parte de la administración leonesa, de contar con un emplazamiento acorde con la importancia de los fondos obtenidos, con el valor y la singularidad de esta cultura, y con el alto sentido de pertenencia territorial que muestran las gentes del viejo reino, el lugar elegido fue el antiguo convento de San Agustín de Mansilla de las Mulas, que se encontraba prácticamente en ruinas -salvando interesantes restos y la capilla de los Villafañe- en los inicios del siglo XXI. Tras la redacción de un plan museológico perfectamente actualizado, la disposición razonada de fondos y la aplicación de los necesarios recursos técnicos, económicos y humanos a cargo de la Diputación de León con la participación financiera de Caja España y la realización e integración de una excavación arqueológica, el ambicioso edificio diseñado por el arquitecto Mariano Díez Sáenz de Miera comenzó a alzarse en un extremo de la villa amurallada para finalmente ser inaugurado el 20 de febrero de 2008.
El edificio construido se adaptó a los restos arquitectónicos y arqueológicos de la construcción preexistente, configurándose como una rememoración del antiguo espacio conventual aunque con nuevas plasticidad y versatilidad: un impresionante equipamiento cultural de tres plantas con sus correspondientes almacenes, talleres y aulas, que comprende una superficie construida de 4.490 metros cuadrados, de los cuales son útiles 3.504 metros. Se articula en torno a un airoso patio central, con planta baja y dos pisos, en los que se distribuyen un amplio sótano-almacén, Sala de Exposiciones Temporales, espacios de exhibición y de conservación, administración, la biblioteca especializada en temas etnográficos ‘Concha Casado’ y un vestíbulo que da paso a la antigua iglesia y a la capilla funeraria de los señores de Villafañe.
El antiguo convento de San Agustín databa de en torno al año 1500 y había sido cedido a la orden de los Agustinos por su fundador, Fadrique Enríquez, cuarto almirante de Castilla, cuya familia estaba vinculada con la dinastía Trastámara y con los Reyes Católicos.
De la organización interna del viejo monasterio, los restos conservados y analizados nos hablan de un claustro que conserva los suelos de las pandas enchinarradas bellamente decoradas con huesos de herbívoros; restos de la primitiva iglesia y de la hermosa capilla de los señores de Villafañe, donde parece que en 1577 ordenó ser enterrado Don Fernando de Acuña, señor de Villafañe entre otros lugares, caballero de la Orden de Santiago, camarero de Don Juan de Austria y capitán de los Tercios de Flandes. También se conserva una puerta de arco conopial en el refectorio y los restos de los muros interiores y los solados de canto. En el exterior se conserva la fachada de la crujía principal, con cimentación de sillería y alzado de fábrica de tapial y portada renacentista.
A la altura de 1788, el convento albergó cátedras de gramática y de filosofía, teología y latín, además de aglutinar varias capellanías y un archivo, existiendo testimonios documentales del expolio, incendio y ruina del monasterio durante la Guerra de Independencia, en diciembre de 1808.
Los diversos fondos etnográficos que alberga hoy el Museo de los Pueblos Leoneses provienen de colecciones, donaciones, adquisiciones y depósitos que comprenden, en total, más de 10.000 piezas distribuidas entre la exposición permanente y los almacenes. La colección también está presente en otros museos e instituciones mediante diversas cesiones y depósitos. En cuanto a sus fondos, destaca sobremanera la primera gran aportación registrada, allá por los años treinta del siglo XX, efectuada por el médico maragato y miembro de la Comisión de Monumentos Julio Carro Carro, quien la donó a la institución provincial junto a su interesante colección arqueológica. Le siguieron otras muchas donaciones, depósitos y compras que han enriquecieron enormemente el patrimonio museístico de la Diputación de León, destacando entre ellas las colecciones Gago-Del Río Fernández Salazar, Quindós-Fernández de Vega, Instituto Provincial de Higiene, Consuelo Valle y, muy especialmente, la colección Concha Casado Lobato.
Las diferentes piezas y materiales etnográficos expuestos o custodiados están distribuidos por áreas temáticas. Así, en la planta principal se introduce la identidad general del pueblo leonés junto con la diversidad y riqueza de su cultura tradicional, información completada con temas de agricultura, arquitectura y transporte. La primera planta, por su parte, acoge la cultura material relacionada con la producción y distribución de alimentos y productos, reflejando los diferentes oficios y las actividades artesanas. Por último, la segunda planta está dedicada a las manifestaciones relacionadas con el ciclo vital y festivo, y con la literatura y la religiosidad popular, así como con la indumentaria y la joyería, la farmacopea y la albeitería, la música, el arte popular, los juegos y deportes, los antruejos y, sobre todo, las tradiciones del concejo o gobierno del común, verdadera célula de la identidad histórica leonesa.
Da la bienvenida al visitante, además, una gran réplica de pendón tradicional, objeto que en las últimas décadas ha sido objeto de un amplio proceso de recuperación y resignificación por parte de nuestra sociedad. Extendidos por toda la provincia, han acabado por convertirse en estandartes principales de la identidad leonesa, convirtiéndose también en importantes embajadores de lo leonés fuera de nuestras fronteras.
Además de las visitas libres y de las visitas guiadas para grupos, ofrecidas por el equipo del Museo, el centro cuenta con unas completas audioguías que permiten al usuario recorrer todos sus rincones con ayuda de su dispositivo móvil y de un único QR; narraciones que están disponibles en tres idiomas: español, leonés e inglés.
Por otra parte, y desde hace unos años, el Museo se ha dirigido muy especialmente a los más jóvenes; por un lado facilitando la visita de todos los escolares ofreciendo visitas guiadas, genéricas o temáticas, adaptadas a la realidad de cada centro y cada edad, y por otro poniendo a disposición de los centros más de veinte talleres sobre diferentes temas relacionados con la cultura tradicional de las comarcas leonesas, como los bolos, el concejo y la junta vecinal, el filandón, el ramo o los pendones. Las ya imprescindibles unidades didácticas que se envían gratuitamente a todos los centros educativos de la provincia -sobre el concejo, las lenguas leonesa y gallega, la indumentaria, la música, los pendones, las ‘mazcaradas’…- también se han realizado a través del Museo.
En definitiva, un espacio cultural que no solo atesora y cataloga sino que también difunde y fomenta el conocimiento y el aprecio por la tradición leonesa en muy distintos ámbitos. Uno de los mejores museos etnográficos de todo el Noroeste ibérico cuya aspiración es estar a la altura de aquellas certeras palabras de Julio Caro Baroja: “Difícilmente se podrá encontrar en toda Europa una región en la que los elementos de la cultura moderna se hallen tan en armonía con los datos de un pasado remoto como León”.